Pertenece al grupo de las vitaminas liposolubles. Su función principal es regular el metabolismo del calcio y el fósforo: sin ella, el calcio no se absorbe del intestino a la sangre y los huesos y dientes no pueden mineralizarse correctamente [1]. Ni perros ni gatos pueden producir vitamina D de forma eficaz en la piel al exponerse al sol, a diferencia de los humanos, por lo que deben obtenerla de la comida [2]. Ambas especies son extremadamente susceptibles a intoxicaciones mortales, por ejemplo, tras ingerir un suplemento para humanos.
Qué contiene: Aceite de hígado de bacalao, pescados grasos de mar (salmón, arenque, espadín, sardina, caballa), en menor medida yemas de huevo e hígado.
Deficiencia: Provoca raquitismo en animales en crecimiento, osteomalacia en adultos y el síndrome de la «mandíbula de goma» [1].
Exceso: Se almacena en el organismo y es extremadamente tóxica. Puede causar una calcificación peligrosa de los tejidos blandos (riñones, corazón y vasos sanguíneos). El margen de seguridad es muy estrecho [3].
Fuentes
- Consejo Nacional de Investigaciones (NRC) (2006). Requerimientos de Nutrientes de Perros y Gatos, capítulo 5 - Vitaminas liposolubles. https://nap.nationalacademies.org/catalog/10668/nutrient-requirements-of-dogs-and-cats
- How KL, Hazewinkel HAW, Mol JA (1994). Dependencia dietética de vitamina D en gatos y perros debido a una síntesis cutánea inadecuada de vitamina D. Gen Comp Endocrinol 96:12-18. https://doi.org/10.1006/gcen.1994.1154
- Vecchiato CG, Delsante C, Galiazzo G et al. (2021). Toxicidad del colecalciferol (vitamina D3) observada en cinco gatos. Frontiers in Veterinary Science. https://doi.org/10.3389/fvets.2021.707741