El zinc y su importancia para la salud del perro
El zinc es un elemento esencial para el correcto funcionamiento del organismo del perro. Esto se debe a su participación activa en numerosos procesos fisiológicos, tanto como componente como activador de muchas enzimas. Interviene en el metabolismo de los ácidos nucleicos y los carbohidratos, en la síntesis de proteínas y en la diferenciación y división celulares. Contribuye al funcionamiento normal de los sentidos del gusto y del olfato. Es importante para el crecimiento y el desarrollo. Sin él, el sistema inmunitario del perro podría debilitarse considerablemente. También interviene en la regeneración de la piel y la cicatrización de las heridas. Asimismo, el zinc es esencial para la producción de hormonas como la testosterona, los corticosteroides suprarrenales y la insulina. Es necesario para el funcionamiento del sistema antioxidante basado en reacciones enzimáticas, que limita la formación de especies reactivas de oxígeno. Esto reviste especial importancia en los perros de deporte.
¿Cómo se absorbe el zinc?
El zinc se absorbe principalmente en el duodeno, el yeyuno y el íleon, aunque también se absorbe una pequeña cantidad en el estómago. La regulación de este proceso no se conoce por completo. Sin embargo, se sabe que está relacionada con determinados componentes de la dieta. Los fitatos reducen la absorción del zinc al unirse al elemento y formar complejos insolubles. Se encuentran principalmente en productos integrales, legumbres, frutos secos y semillas (p. ej., semillas de calabaza y lino). También existen compuestos que aumentan la absorción del zinc, entre ellos los citratos, los picolinatos, el EDTA y ciertos aminoácidos (p. ej., el glutamato y la histidina). El hígado es el principal responsable del metabolismo del zinc. Si su concentración supera los valores fisiológicos, el exceso se une a la metalotioneína, una proteína que probablemente fija y almacena metales y participa en la desintoxicación. El zinc se excreta con las heces y puede tratarse tanto de zinc no absorbido como de zinc de origen endógeno, procedente, entre otras fuentes, del jugo pancreático o la bilis.
Indicadores del estado del zinc
Es posible evaluar el estado del zinc en un perro. Las necesidades generales se determinan a partir de la concentración de este elemento en el organismo, que se mide mediante biomarcadores. Sin embargo, elegir uno con una sensibilidad adecuada y la mayor especificidad posible, pero que al mismo tiempo sea lo menos invasivo posible, no es una tarea sencilla. Determinar con precisión las necesidades será sin duda útil a la hora de planificar una posible suplementación o ajustar la dieta.
Una dieta rica en zinc
La principal fuente natural de zinc es la carne muscular; la carne de vacuno es la más rica, mientras que las aves de corral contienen una cantidad considerablemente menor. El hígado presenta un contenido más bajo. El zinc también se encuentra en la yema de huevo y en pescados como la trucha arcoíris, el salmón y la carpa. Está presente en cantidades menores en alimentos vegetales como el arroz, la zanahoria y la manzana. El agua también aporta parte de este elemento.
¿El zinc procede únicamente de la dieta?
Curiosamente, además del zinc aportado por la alimentación, este elemento también puede entrar en el organismo del perro a través de las vías respiratorias. Se ha detectado en distintas concentraciones en el polvo doméstico, lo que significa que los perros no solo pueden inhalarlo, sino también ingerirlo al lamer distintas superficies del hogar.
El zinc y la dieta BARF
La carencia de zinc es bastante frecuente en una dieta BARF mal equilibrada. Al formular la dieta de un perro teniendo en cuenta su contenido de zinc, conviene consultar a un veterinario y seguir las recomendaciones de la AAFCO. También hay que tener presente que la biodisponibilidad del zinc presente en los alimentos comerciales para mascotas difiere de la del zinc procedente de fuentes naturales en una dieta casera. Por ejemplo, en estudios realizados en aves de corral se observó que la biodisponibilidad del zinc de la carne, tanto cruda como cocinada, era un 40 % mayor que la del zinc en forma de sulfato. La suplementación también debe abordarse con cautela para evitar una sobredosis potencialmente peligrosa, sobre la que se ofrecerá más información en el próximo artículo.
Fuentes:
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