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Cloruro - Cl en la dieta de perros y gatos

Una guía breve sobre la función de Cloruro - Cl en la nutrición de perros y gatos.

Cloruro - Cl

El cloruro es el principal anión del líquido extracelular. Junto con el sodio, regula el equilibrio hídrico, la presión osmótica y el equilibrio ácido-base de la sangre, además de ser el componente principal del ácido clorhídrico (HCl) en el estómago [1]. La norma del NRC para un perro adulto es de 150 mg de MR y 300 mg de RA por cada 1000 kcal de EM; en el caso del gato, la RA es de 240 mg por cada 1000 kcal de EM [1].

Dónde se encuentra: En una dieta cruda, el cloruro se aporta por sí solo; la carne, la sangre y las vísceras cubren las necesidades sin necesidad de realizar cálculos. Es un componente que en la dieta BARF "se gestiona solo". Si el sodio está dentro de los niveles normales, el cloruro casi siempre también lo estará, ya que ambos iones van de la mano.

Deficiencia: Es muy poco probable que se produzca debido a la composición de la dieta cruda. Si aparece, suele ser por vómitos persistentes, durante los cuales el animal pierde ácido clorhídrico (HCl) del estómago junto con grandes cantidades de cloruro, así como por diarreas graves o enfermedades renales [2]. Esto conduce a una alcalosis metabólica (la sangre se vuelve demasiado alcalina): el animal se muestra letárgico, apático, presenta respiración superficial y temblores musculares. En estos casos, busque la causa en una enfermedad, no en la receta. Los gatos toleran peor la pérdida de electrolitos por vómitos y deshidratación, entrando más rápidamente en estados que requieren intervención veterinaria [2].

Exceso: Dado que el cloruro en la dieta suele aparecer junto con el sodio, su exceso conlleva los mismos riesgos que una sobredosis de sodio (intoxicación por sal, acidosis, sed extrema, vómitos, trastornos neurológicos) [3]. Un animal sano excreta eficazmente el exceso a través de la orina; el problema surge casi exclusivamente al añadir sal a la comida o al alimentar al animal con productos salados destinados al consumo humano. Los gatos con enfermedad renal crónica son un grupo de riesgo especial en este sentido.

A qué prestar atención

No calcule ni suplemente el cloruro por separado; la carne cruda, la sangre y las vísceras lo aportan automáticamente. Las desviaciones de los niveles de cloruro en un análisis de sangre suelen indicar una enfermedad o deshidratación, no una dieta mal formulada [2]. Es mejor realizar un seguimiento indirecto del cloruro controlando el sodio; consulte Relación sodio : potasio.

Fuentes

  1. National Research Council (2006). Nutrient Requirements of Dogs and Cats. National Academies Press. https://nap.nationalacademies.org/catalog/10668/nutrient-requirements-of-dogs-and-cats
  2. Ha YS, Hopper K, Epstein SE (2013). Incidence, Nature, and Etiology of Metabolic Alkalosis in Dogs and Cats. JVIM 27(4):847-53. https://doi.org/10.1111/jvim.12122
  3. Merck Veterinary Manual. Nutritional Requirements of Small Animals. https://www.merckvetmanual.com/management-and-nutrition/nutrition-small-animals/nutritional-requirements-of-small-animals