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Relación omega-6 : omega-3 en la dieta de perros y gatos

Una guía breve sobre la función de Relación omega-6 : omega-3 en la nutrición de perros y gatos.

Relación omega-6 : omega-3

Los ácidos grasos omega-6 y omega-3 compiten por las mismas enzimas y por el espacio en las membranas celulares, por lo que el perfil inflamatorio de la dieta no lo determina su cantidad absoluta, sino su proporción mutua. Se considera que la relación óptima omega-6:omega-3 en perros y gatos se sitúa aproximadamente entre 5:1 y 10:1 [1] [2]. La carne de los animales terrestres está drásticamente inclinada hacia los omega-6, por lo que, sin una corrección consciente, la proporción alcanza fácilmente 20:1 o más.

Por qué es importante la proporción y no solo la cantidad

Los omega-6 (principalmente el ácido linoleico) impulsan las vías proinflamatorias, mientras que los omega-3 —sobre todo el EPA y el DHA— actúan como antiinflamatorios e inhiben competitivamente la transformación de los omega-6 [3]. Una dieta puede tener "suficientes" omega-6 y, al mismo tiempo, ser crónicamente proinflamatoria si hay escasez de omega-3. Las dietas basadas en aves y cerdo (piel, grasa de ave) alcanzan muy fácilmente una relación de 20:1 [4]. Por ello, es tan importante añadir omega-3 como limitar el exceso de omega-6.

Qué significa esto en la práctica

  • Relación demasiado alta (demasiado omega-6, poco omega-3): es el problema más común en BARF. A largo plazo: pelaje mate, tendencia a inflamaciones cutáneas y articulares; en gatos, agravamiento de la EII (IBD) y deterioro de la función renal; en cachorros y gatitos, un desarrollo cerebral y visual deficiente [3]. Solución: añade EPA/DHA mediante pequeños pescados azules (sardinas, espadines, arenques) 2-3 veces por semana o aceite de pescado, y limita simultáneamente la grasa de ave. Tanto los perros como los gatos apenas convierten los omega-3 de origen vegetal (aceite de linaza) en EPA/DHA; no son sustitutos [5]. Más información en el artículo EPA y DHA.
  • Relación demasiado baja (exceso extremo de omega-3): es poco frecuente; con dosis extremas de aceite de pescado pueden producirse trastornos de la coagulación y diarreas [6].
  • Cualquier aporte elevado de ácidos grasos poliinsaturados aumenta la necesidad de vitamina E; contrólala siempre en dietas de ave y cerdo, así como en la suplementación con aceites [1]. Conserva el aceite de pescado en el frigorífico; si está rancio, deséchalo. Más sobre el lado de los omega-6 en los artículos Ácido linoleico y Ácido alfa-linolénico.

Fuentes

  1. National Research Council (2006). Nutrient Requirements of Dogs and Cats. National Academies Press. https://nap.nationalacademies.org/catalog/10668/nutrient-requirements-of-dogs-and-cats
  2. FEDIAF. Nutritional Guidelines for Complete and Complementary Pet Food for Cats and Dogs. https://europeanpetfood.org/self-regulation/nutritional-guidelines/
  3. Bauer JE (2016). The essential nature of dietary omega-3 fatty acids in dogs. JAVMA 249(11):1267. https://doi.org/10.2460/javma.249.11.1267
  4. Burron S, Richards T, et al. (2024). The balance of n-6 and n-3 fatty acids in canine, feline, and equine nutrition. J Anim Sci. https://doi.org/10.1093/jas/skae143
  5. Bauer JE, Dunbar BL, Bigley KE (1998). Dietary flaxseed in dogs results in differential transport and metabolism of (n-3) polyunsaturated fatty acids. https://doi.org/10.1093/jn/128.12.2641S
  6. Lenox CE, Bauer JE (2013). Potential adverse effects of omega-3 fatty acids in dogs and cats. JVIM. https://doi.org/10.1111/jvim.12033