Tiamina: su función en la dieta del gato

La importancia de la vitamina B1 (tiamina) en la dieta del gato. Los síntomas y las causas de su carencia, cómo prevenirla y qué ingredientes elegir para aportar una cantidad adecuada de tiamina.

La tiamina (vitamina B1) pertenece al grupo de las vitaminas hidrosolubles. El organismo del gato no la almacena en cantidades suficientes, por lo que debe aportarse de forma regular a través de la alimentación. Así se evita agotar todas las reservas, que se consumen en cuestión de días. No se conocen a fondo todas las formas de tiamina presentes en el organismo, pero se han retirado algunos alimentos comerciales para gatos por contener una cantidad insuficiente, lo que pone de relieve la importancia de esta vitamina.

¿Qué función desempeña la tiamina?

La tiamina es una vitamina de gran importancia en la dieta del gato, y su carencia puede tener consecuencias graves para la salud, a menudo permanentes. En forma de TDP (difosfato de tiamina), participa en el metabolismo de los carbohidratos y en la síntesis de nucleótidos. También es responsable del correcto funcionamiento del sistema nervioso, probablemente tanto en forma libre como unida a grupos fosfato.

¿En qué alimentos se encuentra?

Los gatos no sintetizan tiamina, por lo que debemos aportársela mediante la alimentación. Se ha comprobado que sus necesidades diarias son entre dos y cuatro veces mayores que las de los perros. Esto está relacionado con el metabolismo, aunque todavía no se conocen las causas exactas de estas diferencias. Las principales fuentes de tiamina en una dieta BARF son los corazones de vacuno, ave y cordero. También se encuentra, aunque en cantidades algo menores, en la carne de cerdo, el hígado, las yemas de huevo y la levadura de cerveza. Debemos tener especial cuidado al ofrecer pescado crudo de ciertas especies, como la carpa, el arenque o la caballa. Estos contienen una enzima llamada tiaminasa, que descompone la tiamina. Por tanto, el consumo excesivo de estos pescados puede provocar una carencia. Podemos evitarlo eligiendo pescados sin tiaminasa (p. ej., salmón, trucha, bacalao o fletán) o cocinándolos. La congelación no inactiva la tiaminasa.

¿Qué ocurre al cocinar los alimentos?

La cocción provoca pérdidas de vitamina B1 porque es sensible a las altas temperaturas. La cantidad de tiamina que se pierde depende de la temperatura, la duración y el método de cocción. Una parte puede pasar al líquido de cocción, por lo que conviene conservarlo y añadirlo al cuenco. Todo esto, además de los valores de referencia de FEDIAF y NRC, debe tenerse en cuenta al determinar la cantidad de tiamina que debe incluirse en la comida del gato.

¿Cómo se puede prevenir la carencia?

La tiamina no se almacena en el organismo en cantidades suficientes y el exceso se elimina a través de la orina. Por tanto, la medida más importante para prevenir su carencia es aportarla regularmente mediante la alimentación. En las dietas caseras también conviene prestar atención a la presencia de compuestos antitiamina (antagonistas de la tiamina) en cada ingrediente. Estos alteran la estructura química de la tiamina y, como consecuencia, la inactivan. Pueden ser de origen sintético o natural. Entre ellos se encuentran las tiaminasas, que son enzimas. Como ya se ha mencionado, están presentes en algunos pescados, pero también en determinados crustáceos y bacterias. Su sensibilidad al calor varía; por eso, incluso después de cocinarlos, no siempre podemos tener la certeza de que estén inactivos al 100 %, y ofrecer estos alimentos con regularidad puede provocar una carencia de tiamina. Por otro lado, los compuestos de azufre transforman la tiamina en disulfuro de tiamina, que tiene una baja biodisponibilidad para el organismo. Por este motivo, hay que tener cuidado con la carne conservada con sulfitos. Los estudios han demostrado que las proteínas y las grasas de la dieta reducen las necesidades metabólicas de vitamina B1 en mayor medida que los carbohidratos. Es probable que esto se deba a la función de la tiamina en el metabolismo de los carbohidratos y al aumento de sus necesidades en el ciclo de Krebs (durante el catabolismo de los carbohidratos de los alimentos). El gato tampoco recibe la dosis regular recomendada de tiamina cuando disminuye su ingesta total de alimento, por ejemplo, en casos de anorexia o hiporexia. Entre los síntomas de la carencia de tiamina se encuentran la pérdida de visión, las pupilas dilatadas que no reaccionan a la luz, los problemas de coordinación, la inclinación de la cabeza, la ataxia o las convulsiones, así como la disminución del apetito y la apatía. Los estudios de laboratorio también han mostrado alteraciones a nivel tisular, como necrosis del tejido cerebral y hemorragias en las zonas periféricas.

Exceso de tiamina

Con una dieta BARF natural y bien equilibrada, el gato no corre el riesgo de consumir tiamina en exceso. Cualquier excedente se filtra continuamente a través de los riñones y se elimina con la orina.

Fuentes

  1. Moon, S.-J., Kang, M.-H., & Park, H.-M. (2013). Clinical signs, MRI features, and outcomes of two cats with thiamine deficiency secondary to diet change. Journal of Veterinary Science, 14(4), 499–502.
  2. Kritikos, G., Parr, J. M., & Verbrugghe, A. (2017). The role of thiamine and effects of deficiency in dogs and cats. Veterinary Sciences, 4(4), Article 59.
  3. National Research Council (2006). Nutrient Requirements of Dogs and Cats, cap. 6. National Academies Press.
  4. Hilker DM, Peter OF (1966). Thiaminase in Fishery Products: A Review.