Selenio - Se
El selenio es un antioxidante clave: forma parte de la glutatión peroxidasa y, junto con la vitamina E, constituye un escudo que protege las membranas celulares frente a daños [1] [2]. También es esencial para la conversión de las hormonas tiroideas (T4 → T3 mediante deiodinasas dependientes de selenio) y favorece el sistema inmunológico y reproductivo. La norma del NRC para un perro adulto es de 35 µg de MR y 87,5 µg de RA por cada 1000 kcal de EM (límite superior SUL de 500 µg); en el gato, la RA es de 75 µg por cada 1000 kcal de EM [1].
Dónde se encuentra: Las mejores fuentes son los riñones y, en segundo lugar, el hígado, la carne roja muscular y el pescado marino (es preferible optar por especies pequeñas —sardinas, espadines, arenques— antes que por grandes depredadores) [1]. Los huevos son un complemento valioso. Nota: el valor de selenio en la calculadora conlleva un margen de error elevado, ya que su contenido en la materia prima depende de la región y del pienso; los suelos europeos suelen ser pobres en selenio, por lo que la carne local a veces presenta niveles bajos [2].
Deficiencia: Rara vez ocurre de forma aislada; suele ir acompañada de una carencia de vitamina E. Provoca debilidad inmunológica, deterioro del pelaje y, en casos extremos, miocardiopatía [2]. Los gatos alimentados de forma monótona solo con aves, sin incluir riñones ni pescado, son especialmente vulnerables.
Exceso: El selenio tiene un margen de seguridad estrecho. La sobredosis crónica mediante suplementos conduce a la selenosis: un característico olor a ajo en el aliento, pérdida de brillo y caída masiva del pelo, fragilidad y deformación de las uñas, así como daños hepáticos [3]. A partir de fuentes naturales (riñones, pescado), la sobredosis es prácticamente imposible; el riesgo aparece únicamente con la suplementación. En el gato es más fácil cometer errores debido a su bajo peso corporal y a las dosis de trabajo muy pequeñas, aunque los estudios indican que la tolerancia de la especie felina al selenio es al menos igual a la del perro [4].
A qué prestar atención
El selenio y la vitamina E trabajan en conjunto; en una dieta rica en ácidos grasos poliinsaturados (pescado azul, aceite de hígado de bacalao), aumenta la necesidad de ambos componentes, por lo que un nivel de "selenio dentro de la norma" podría no ser suficiente si la vitamina E es demasiado baja [1]. Al administrar pescado marino con frecuencia, parte del selenio se consume en la unión con el mercurio. La mejor estrategia es la variedad de fuentes naturales: riñones de forma regular, rotación de carnes y pescado marino pequeño de forma ocasional. Si la suplementación es necesaria, debe ser exclusivamente con selenometionina o levadura de selenio en microdosis, nunca selenito sódico, y preferiblemente tras consultar con un nutricionista [5].
Fuentes
- National Research Council (2006). Nutrient Requirements of Dogs and Cats. National Academies Press. https://nap.nationalacademies.org/catalog/10668/nutrient-requirements-of-dogs-and-cats
- Zentrichova V, Pechova A, Kovarikova S (2021). Selenium and Dogs: A Systematic Review. Animals 11(2):418. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7915357/
- Merck Veterinary Manual. Selenium Toxicosis in Animals. https://www.merckvetmanual.com/toxicology/selenium-toxicosis/selenium-toxicosis-in-animals
- Todd SE, et al. (2012). Selenium status in adult cats and dogs fed high levels of dietary inorganic and organic selenium. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/22307479/
- Hand MS, Thatcher CD, Remillard RL, Roudebush P, Novotny BJ (2010). Small Animal Clinical Nutrition, 5th Edition. https://www.markmorrisinstitute.org/sacn5.html