Es una vitamina liposoluble que regula la coagulación de la sangre y el metabolismo del calcio (la incorporación del calcio a los huesos). Las bacterias intestinales la producen en forma de K2 en cantidades que cubren casi por completo las necesidades del organismo [1].
Qué contiene: Microbioma intestinal propio, hígado, yemas de huevo y rumen de res sin refinar, algas marinas. En una dieta variada, no suele requerir suplementación adicional.
Deficiencia: Sangrado espontáneo de la nariz o las encías y hematomas subcutáneos. Puede deberse a venenos, enfermedades hepáticas graves o a un tratamiento antibiótico que altere la microbiota intestinal [2].
Exceso: Las formas naturales de vitamina K (K1 de las plantas y K2 de los tejidos y la microbiota animal) son seguras. Aunque es liposoluble, en la práctica no se produce una sobredosis por alimentos naturales. El peligro aparece únicamente con una sobredosis extrema de la forma sintética K3, que puede dañar el hígado y causar anemia hemolítica [2].
Fuentes
- Consejo Nacional de Investigaciones (NRC) (2006). Requerimientos de Nutrientes de Perros y Gatos, capítulo 5 - Vitaminas liposolubles. https://nap.nationalacademies.org/catalog/10668/nutrient-requirements-of-dogs-and-cats
- Delaney SJ, Dzanis DA (2018). Seguridad de la vitamina K y su uso en alimentos para mascotas. JAVMA 252(5):537–542. https://doi.org/10.2460/javma.252.5.537