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Fibra en la dieta de perros y gatos

Una guía breve sobre la función de Fibra en la nutrición de perros y gatos.

Fibra

La fibra es una fracción de los carbohidratos que el organismo del perro o del gato no digiere con sus propias enzimas. No es un componente "esencial" en términos nutricionales; no existe un requerimiento mínimo establecido en las normas del NRC [1]. A pesar de ello, en cantidades razonables, cumple funciones útiles en el intestino. Bajo un mismo nombre se esconden dos tipos diferentes (véase también Carbohidratos):

  • Fibra soluble (pectinas, inulina, betaglucanos): no es fermentada por el animal, pero sí por las bacterias del intestino grueso, convirtiéndose en ácidos grasos de cadena corta (AGCC: butirato, propionato, acetato), los cuales nutren las células intestinales, refuerzan la barrera intestinal y tienen efectos antiinflamatorios [2]. Fuentes: calabaza, manzana sin piel, semillas de psyllium.
  • Fibra insoluble (celulosa, hemicelulosa, lignina): no es fermentada; aumenta mecánicamente la masa fecal y regula el tránsito intestinal. Fuentes: verduras de hoja, pieles, tallos. En el gato, este papel lo cumplen en la naturaleza los huesos, cartílagos y el pelo de las presas.

Dónde se encuentra: Exclusivamente en materias primas vegetales. En la dieta BARF, proviene generalmente de verduras y frutas o de un aporte intencionado (calabaza, psyllium). El perro no digiere la celulosa; las verduras crudas y sin triturar pasan casi sin digerir, por lo que conviene triturarlas o cocinarlas ligeramente. El gato es quien menos fibra vegetal necesita y esta no debería ser un elemento constante en su dieta.

Deficiencia: No existe como entidad clínica; no hay "deficiencia de fibra" en perros ni gatos [1]. Una dieta basada en carne, huesos y vísceras sin aporte de fibra es correcta. En la práctica, en algunos animales, una dieta muy baja en residuos puede estar relacionada con heces más duras o (en gatos) con bolas de pelo; en esos casos, un pequeño aporte intencionado de fibra soluble puede ser útil.

Exceso: Una proporción demasiado alta de fibra diluye el valor nutricional de la dieta, puede causar heces blandas, flatulencias y un mayor volumen fecal, además de reducir la absorción de ciertos minerales [2]. Un alto contenido de fibra (especialmente de legumbres) se ha relacionado con un peor equilibrio de taurina en perros, aunque el mecanismo no está totalmente claro [3]. Por ello, trata la fibra como una herramienta, no como un ingrediente para "añadir por salud".

Cuándo puede ser útil la fibra

Un pequeño aporte de fibra soluble (calabaza, psyllium) ayuda en casos de estreñimiento y heces blandas; en gatos ayuda con las bolas de pelo, y en perros con intestino sensible o EII (enfermedad inflamatoria intestinal) puede ser un apoyo. En animales con diabetes, ralentiza la absorción de glucosa, y en animales obesos, las verduras bajas en almidón aumentan el volumen de la comida con un bajo aporte calórico. Estas son aplicaciones específicas e individuales, no un estándar de la dieta.

Fuentes

  1. National Research Council (NRC) (2006). Nutrient Requirements of Dogs and Cats — no hay un requerimiento mínimo establecido para la fibra. National Academies Press. https://nap.nationalacademies.org/catalog/10668/nutrient-requirements-of-dogs-and-cats
  2. Hand MS, Thatcher CD, Remillard RL, Roudebush P, Novotny BJ (2010). Small Animal Clinical Nutrition, 5th Edition. https://www.markmorrisinstitute.org/sacn5.html
  3. McCauley SR, Clark SD, Quest BW, Streeter RM, Oxford EM (2020). Review of canine dilated cardiomyopathy in the wake of diet-associated concerns. J Anim Sci 98(6):skaa155. https://doi.org/10.1093/jas/skaa155