Taurina
Un aminoácido azufrado específico que no forma parte de las proteínas musculares, sino que se encuentra en forma libre en los tejidos. Su mayor concentración se localiza donde las células trabajan con mayor intensidad: el corazón, la retina, el cerebro y los músculos. Es fundamental para la digestión de las grasas, ya que se combina con los ácidos biliares [1].
La diferencia entre especies es fundamental aquí. El perro es capaz de producir taurina en el hígado a partir de metionina y cisteína (ver Metionina y cistina), por lo que, en una dieta cárnica bien equilibrada, su deficiencia es poco frecuente; el NRC clasifica la taurina en el perro como un nutriente condicionalmente esencial [1]. El gato prácticamente carece de esta capacidad (actividad insignificante de la cisteína sulfinato descarboxilasa) y, además, pierde taurina constantemente debido a la conjugación obligatoria de los ácidos biliares, ya que no puede cambiar a la glicina como lo hace el perro. Por ello, para el gato, la taurina es un aminoácido absolutamente esencial que debe obtenerse de la dieta a diario [1]. La taurina se pierde con el agua: tirar el jugo tras descongelar la carne o el caldo de la cocción supone desperdiciar taurina.
Dónde se encuentra: Exclusivamente en tejidos animales. La fuente más rica y segura es el corazón (de pollo, vacuno, pavo, cordero); en la dieta BARF se contabiliza como carne muscular, no como víscera. La carne oscura (muslos, contramuslos, pato) contiene mucha más taurina que la clara (pechuga). A modo orientativo: corazón de vacuno aprox. 60–120 mg/100 g, muslo de pollo aprox. 30–60 mg/100 g, aunque el contenido en la carne es muy variable, pudiendo variar hasta 2 o 3 veces entre lotes [1]. En gatos, es una práctica común la suplementación adicional con taurina pura.
Deficiencia: Se desarrolla de forma silenciosa; cuando los síntomas se vuelven visibles, parte de los daños pueden ser ya irreversibles. En el gato, es una catástrofe multiorgánica: miocardiopatía dilatada (MCD, potencialmente mortal) [2], degeneración central de la retina que conduce a una ceguera irreversible [3], problemas reproductivos y defectos en las camadas. En el perro, la deficiencia es más rara, pero posible, manifestándose principalmente como MCD [4]. El riesgo es mayor en razas predispuestas (golden retriever, terranova, cocker spaniel americano, algunas líneas de dóberman), incluso con una buena dieta [5]. También se ve favorecida por una alta proporción de fibra o legumbres, así como por la disbiosis intestinal [6].
Exceso: Prácticamente no existe. La taurina es hidrosoluble y su exceso, ya sea de la dieta o de un suplemento, se excreta eficazmente a través de la orina [1]. Precisamente este perfil de riesgo (deficiencia irreversible frente a riesgo cero de exceso) justifica el margen de seguridad que supone la suplementación en gatos.
Suplementación: cuándo tiene sentido
En el perro que sigue una dieta BARF cárnica típica, la suplementación rutinaria no es necesaria; solo vale la pena considerarla en razas predispuestas, en casos de enfermedades intestinales, tras tratamientos antibióticos o con dietas ricas en fibra. En el gato, una dosis de 250–500 mg diarios es una protección común y razonable, teniendo en cuenta la gran variabilidad del contenido de taurina en la carne y las pérdidas impredecibles durante el picado y la congelación. Es posible diseñar una dieta correcta sin corazón si la taurina se calcula y se complementa con un suplemento. Los gatos con MCD ya diagnosticada requieren dosis terapéuticas bajo supervisión veterinaria [2].
Fuentes
- National Research Council (NRC) (2006). Nutrient Requirements of Dogs and Cats. National Academies Press. https://nap.nationalacademies.org/catalog/10668/nutrient-requirements-of-dogs-and-cats
- Pion PD, Kittleson MD, Rogers QR, Morris JG (1987). Myocardial failure in cats associated with low plasma taurine: a reversible cardiomyopathy. Science 237(4816):764-768. https://doi.org/10.1126/science.3616607
- Hayes KC, Carey RE, Schmidt SY (1975). Retinal degeneration associated with taurine deficiency in the cat. Science 188(4191):949-951. https://doi.org/10.1126/science.1138364
- Sanderson SL (2006). Taurine and carnitine in canine cardiomyopathy. Vet Clin North Am Small Anim Pract 36(6):1325-1343. https://doi.org/10.1016/j.cvsm.2006.08.010
- Kaplan JL, Stern JA, Fascetti AJ, et al. (2018). Taurine deficiency and dilated cardiomyopathy in golden retrievers fed commercial diets. PLoS ONE 13(12):e0209112. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0209112
- McCauley SR, Clark SD, Quest BW, Streeter RM, Oxford EM (2020). Review of canine dilated cardiomyopathy in the wake of diet-associated concerns. J Anim Sci 98(6):skaa155. https://doi.org/10.1093/jas/skaa155