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Hierro - Fe en la dieta de perros y gatos

Una guía breve sobre la función de Hierro - Fe en la nutrición de perros y gatos.

Hierro - Fe

Es un componente clave de la hemoglobina (la proteína de los glóbulos rojos que transporta el oxígeno desde los pulmones a los tejidos) y de la mioglobina (que almacena oxígeno en los músculos). También participa en la producción de energía en las mitocondrias y en el funcionamiento del sistema inmunológico [1] [2]. El hierro de origen animal (hemo) se absorbe con una eficacia del 15–35%, mientras que el de origen vegetal y sintético (no hemo) solo entre un 2–10%, viéndose fuertemente inhibido por el calcio y los fitatos [3]. Esta es una gran ventaja de la dieta BARF: el hierro de la carne y las vísceras se absorbe mucho mejor que el de los suplementos o los alimentos vegetales. El hierro es uno de los minerales que más frecuentemente presenta deficiencias en las dietas caseras [4].

Dónde se encuentra: Bazo (la mejor fuente: 5–10 veces más hierro que la carne muscular, sin riesgo de exceso de vitamina A), sangre entera y deshidratada, riñones, corazón y carnes rojas oscuras (ternera, caballo, cordero, caza). El hígado es rico en hierro, pero aumentar el hierro mediante su consumo conlleva riesgo de hipervitaminosis A; mantén su aporte entre el 5–10% de la dieta [5]. Las aves y los pescados son relativamente pobres en hierro.

Deficiencia: Anemia microcítica (encías pálidas, fatiga rápida, respiración acelerada, falta de apetito, a veces pica o apetito depravado: lamer paredes, comer arena para gatos) [6]. La causa dietética más común es una dieta basada principalmente en aves, sin carne roja ni vísceras de animales de carne roja. Importante: las encías pálidas son una señal para acudir al veterinario, no para añadir hierro; la anemia suele deberse más a una enfermedad (parásitos, inflamación, enfermedad renal) que a la dieta [2].

Exceso: Es poco probable con una dieta natural; un organismo sano regula la absorción de hierro no hemo mediante la hepcidina. El riesgo aumenta al acumular fuentes (bazo + sangre deshidratada + premezcla con hierro) y con suplementos sintéticos, que actúan como prooxidantes y dañan el hígado, el corazón y el páncreas [2]. La ingestión de comprimidos de hierro para humanos es una emergencia vital: acude al veterinario de inmediato.

Diferencia entre especies

La deficiencia de hierro es más frecuente en gatos que en perros. Muchos gatos prefieren el pollo y sus cuidadores basan toda la dieta en él, pero las aves son pobres en hierro; además, los gatos tienen un mayor requerimiento por kg de peso [1]. Las fuentes vegetales (espirulina, algas, perejil) son prácticamente inútiles para el gato: solo cuenta el hierro hemo de fuentes animales. Un problema aparte es la enfermedad renal crónica en gatos mayores: los riñones enfermos producen menos eritropoyetina, por lo que la anemia no desaparecerá solo aumentando el hierro; se requiere un enfoque veterinario integral [2] [7].

A qué prestar atención

El cobre es esencial para una correcta hematopoyesis (la ceruloplasmina oxida el hierro a la forma transportada por la transferrina); su deficiencia provoca anemia a pesar de tener suficiente hierro, por lo que la anemia no siempre significa un problema con el hierro en sí [2]. Más información en el artículo Cobre. El exceso crónico de zinc empeora indirectamente el metabolismo del cobre y, por tanto, el del hierro [1]. La mejor estrategia es la rotación de especies de carne en un ciclo semanal, en lugar de añadir diariamente una "bomba de hierro". Si la calculadora muestra niveles bajos de hierro, recurre al bazo, no a un suplemento; la reconstrucción de las reservas tras su agotamiento lleva meses, por lo que la prevención es más eficaz que la corrección.

Fuentes

  1. National Research Council (2006). Nutrient Requirements of Dogs and Cats, Chapter 7 — Minerals. National Academies Press. https://nap.nationalacademies.org/catalog/10668/nutrient-requirements-of-dogs-and-cats
  2. McCown JL, Specht AJ (2011). Iron Homeostasis and Disorders in Dogs and Cats: A Review. Journal of the American Animal Hospital Association. https://doi.org/10.5326/JAAHA-MS-5553
  3. Hand MS, Thatcher CD, Remillard RL, Roudebush P, Novotny BJ (2010). Small Animal Clinical Nutrition, 5th Edition. https://www.markmorrisinstitute.org/sacn5.html
  4. Pedrinelli V, Zafalon RVA, et al. (2019). Concentrations of macronutrients, minerals and heavy metals in home-prepared diets for adult dogs and cats. Scientific Reports 9:13058. https://doi.org/10.1038/s41598-019-49087-z
  5. United States Department of Agriculture (2024). USDA FoodData Central. https://fdc.nal.usda.gov/
  6. Naigamwalla DZ, Webb JA, Giger U (2012). Iron deficiency anemia (review). Canadian Veterinary Journal 53(3):250-256. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3280776/
  7. Hunt AC, et al. (2021). Anemia, iron deficiency, and cobalamin deficiency in cats with chronic gastrointestinal disease. Journal of Veterinary Internal Medicine. https://doi.org/10.1111/jvim.15962