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Vitamina A (Retinol) en la dieta de perros y gatos

Una guía breve sobre la función de Vitamina A (Retinol) en la nutrición de perros y gatos.

Vitamina A (Retinol)

Es una vitamina liposoluble, lo que significa que el organismo no elimina su exceso a través de la orina, sino que lo almacena en el hígado y en el tejido adiposo. Es esencial para una visión correcta (forma rodopsina en la retina del ojo), para mantener la piel y las mucosas sanas, así como para el desarrollo fetal y el funcionamiento del sistema inmunitario [1] [2].

Dónde se encuentra: Hígado (la fuente principal y prácticamente única de retinol en BARF), yemas de huevo, pescados azules (grasos), aceite de hígado de bacalao. El contenido de vitamina A en el hígado es extremadamente variable: el hígado de vacuno contiene aproximadamente entre 16 000 y 50 000 UI/100 g, el de ave suele tener menos, y los valores fluctúan considerablemente entre lotes [2]. El estándar del 5% de hígado en la dieta es un punto de partida, no una regla rígida; lo que cuenta es el cálculo de toda la mezcla [1].

Diferencia por especie

Perros (carnívoros facultativos): Pueden obtener vitamina A de dos fuentes. Pueden asimilar el retinol ya formado de la carne, pero también son capaces de convertir el betacaroteno vegetal (por ejemplo, de la zanahoria) en la forma activa de vitamina A en sus intestinos. Sin embargo, en la práctica de una dieta cruda rica en retinol proveniente del hígado, esta vía tiene una importancia marginal, y su eficiencia disminuye con la edad [2].

Gatos (carnívoros estrictos): No poseen la enzima necesaria para convertir el caroteno vegetal. Para un gato, la zanahoria es totalmente inútil en cuanto a vitamina A. El gato debe recibir en su dieta exclusivamente la forma activa y ya formada de vitamina A (retinol), que solo se encuentra en los tejidos animales [3]. Esta es una de las razones por las que el hígado es absolutamente esencial en la dieta del gato.

Deficiencia: En animales alimentados con una dieta correctamente equilibrada, la deficiencia es muy rara, ya que las reservas en el hígado son suficientes para meses. Aparece con mayor frecuencia cuando se alimenta solo con carne muscular sin añadir hígado durante muchas semanas o en casos de enfermedades intestinales graves. Los síntomas incluyen un empeoramiento de la visión en la oscuridad (ceguera nocturna), piel seca y escamosa, defensas debilitadas y, en cachorros y gatitos, trastornos en el crecimiento óseo [1].

Exceso: En la práctica BARF, este es un problema más frecuente e importante que la deficiencia, ya que la vitamina A se acumula en el hígado y no se elimina rápidamente [1]. El exceso crónico conduce a cambios óseos dolorosos e irreversibles, especialmente adherencias en la sección cervical de la columna vertebral (espondilosis deformante), rigidez de cuello y falta de ganas de moverse. Los gatos son el modelo clásico de esta afección en veterinaria [4]. La causa más común es la acumulación de fuentes de retinol: hígado en la mezcla + aceite de hígado de bacalao + premios de hígado deshidratado + suplementos. Una porción grande de hígado ocasional no causa una catástrofe; el problema es el exceso repetido durante semanas y meses [5]. Los premios de hígado deshidratado son una trampa: 30–40 g de producto deshidratado equivalen a 200–300 g de producto fresco.

Interacciones

La vitamina A y la vitamina D son ambas liposolubles y se almacenan en el hígado; un nivel alto de una antagoniza la acción de la otra. Este es otro argumento para no excederse con el hígado. La vitamina E protege a la vitamina A de la oxidación, por lo que en dietas con gran cantidad de hígado, la necesidad de vitamina E aumenta [2]. El embarazo, la etapa de crecimiento (cachorros/gatitos) y las enfermedades hepáticas son situaciones en las que se debe consultar la receta con un veterinario.

Fuentes

  1. National Research Council (NRC) (2006). Nutrient Requirements of Dogs and Cats, capítulo 5 — vitaminas liposolubles. https://nap.nationalacademies.org/catalog/10668/nutrient-requirements-of-dogs-and-cats
  2. Shastak Y, Pelletier W (2024). Pet Wellness and Vitamin A: A Narrative Overview. Animals 14(7):1000. https://doi.org/10.3390/ani14071000
  3. Schweigert FJ, Raila J, Wichert B, Kienzle E (2002). Cats Absorb β-Carotene, but It Is Not Converted to Vitamin A. J Nutr 132(6):1610S-1612S. https://doi.org/10.1093/jn/132.6.1610s
  4. Seawright AA, English PB, Gartner RJW (1967). Hypervitaminosis A and deforming cervical spondylosis of the cat. J Comp Pathol 77(1):29-39. https://doi.org/10.1016/s0021-9975%2867%2980004-5
  5. Morris PJ, Salt C, Raila J et al. (2012). Safety evaluation of vitamin A in growing dogs. British Journal of Nutrition 108(10):1800-1809. https://doi.org/10.1017/S0007114512000128